Pero lo que me más me gustó es que en 45 minutos lograron explicar la importancia que tiene el entorno social para la conservación de esta especie, por ejemplo, llevaron un panda a una escuela cercana a la reserva nacional dónde piensan dejar en liberta a los osos pandas crecidos en cautiverio, para los chinos, las nuevas generaciones son la clave para lograr que haya respeto y no sólo para los animalitos, sino también para la propia reserva, pues si su ecosistema se ve alterado o reducido, la especie es la primer afectada.
Otra cosa que mi hijo aprendió fue que hay otro tipo de trabajos, más allá de una oficina y un escritorio, que no se necesita vivir en la ciudad para "ser exitoso", que hay gente que dedica su vida a ver crecer un animalito para luego dejarlo ir, y que son muchos, muchísimos años, para sólo un pequeño momento de gloria y que eso vale la pena.

Si viven en la Ciudad de México, no dejen de verlo, vale mucho la pena para enseñarles a nuestras criaturas muchas otras cosas, gracias a los Osos Panda.
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